viernes, 16 de diciembre de 2016

Quiero creer

Conocer el amor...algo que excede los límites de nuestra razón y que, paradójicamente, es la fuente de la que mana el sentido de la existencia.
Conocer, que es experimentar, hacerlo mío, parte de lo más profundo de mí misma.
Conocer el amor...¿Cómo? Por la fe.

"El principio es la fe. El fin es el amor."

Quiero creer, desesperadamente. ¿Acaso el deseo no es suficiente?
Quiero creer...y seguir saltando acantilados, bucles del tiempo, agujeros de gusano.
Sin embargo, hay días que el hollín devora todo el oxígeno disponible y mis pulmones deciden dejar de respirar...la velocidad de difusión aumenta demasiado rápido sin poder controlarla.
En estos momentos de hipoxia acelerada, antes que el cerebro desencadene un desastre inminente, recuerdo que tú eres mi constante, la piedra angular que impide hacer 0 mi ecuación.

Y continúo, anclándome en tu número misterioso, decidida a seguir esperando, a seguir confiando, a seguir creyendo que la VERDAD ESTÁ AHÍ FUERA, más allá de las percepciones engañosas que tantas veces me someten.
Sigo adelante, con la certeza de que conoces estas palabras, antes incluso de ser escritas, que compartirás mi carga.
Saber que conoces mi corazón, que profundizarás en él encontrando allí recuerdos y experiencias que te pertenecieron, que son tuyos, me sirve de consuelo ahora, mientras siento cómo se ve amenazada la claridad y se oscurecen las perspectivas de continuar un viaje que comenzó no hace mucho tiempo, que reemprendí con la fe vacilante y que se mantiene viva por la tuya en mí.

Me resulta difícil describir el temor que me embarga al enfrentarme a un enemigo al que no puedo ni conquistar ni rehuir.

La noche es tan oscura...y en ella tú. Siempre tú.




martes, 6 de diciembre de 2016

Tiempo

¡Qué cosa es el tiempo! ¡Qué poder puede llegar a ejercer sobre nosotros!
Para algunos, quizá, es la liberación del absurdo que no pueden evitar, que les oprime el pecho creando una masa informe de sin sentido y amargura...pero para nosotros, los que vivimos atados a un Carpe Diem falsamente disimulado, cada segundo es una perla difícil de desechar.

Y, a veces, la mano fuerte y tierna que nos conduce hacia una playa sin orillas (¡y sin relojes!) aprieta con vehemencia el cuerpo del bivalvo.
¡Cómo enloquecemos entonces! ¡Centenares de tormentas oscuras y salvajes sacuden la calma que nos precedía obligándonos a saltar por la borda!

¿Cuál es allí nuestra seguridad? Un tabla de madera, ruda y leñosa, que navega oscilante sobre el silencio del océano. ¿Qué importan allí las perlas? ¿Qué autoridad puede tener entre la niebla un segundero que ni se ve ni se oye?

Quien ama la vida se agarra a ella con todas sus fuerzas, anhelando su belleza. 
Pero...¡un momento! ¿Existe acaso algún instante que no sea bello?
De esa pregunta nace la esperanza cuando, desde aquel punto olvidado del mundo en el que me encuentro, sobre un leño cruzado en un mar de tinieblas, llega a mis oídos el susurro de un eco melodioso, verdadero, REAL.



viernes, 2 de diciembre de 2016

Para ti



Parece un lienzo desgastado con el tiempo, desprovisto de colores ardientes, difuminado en una luz demasiado clara y cegadora. Sin contornos, impreciso, como queriendo desaparecer en un abrir y cerrar de ojos.

Pero me gusta porque, inevitablemente, cuando lo contemplo te veo a ti.
Quizá sea por la pureza y sencillez de los trazos, incapaces de violentar la mirada.
Quizá porque todo en él invita a guardar silencio y dejarse envolver por su atmósfera inquietante y apacible.
Puede que la serena tonalidad azul tan bellamente lograda despierte en mí el recuerdo de tus ojos, aquellos que siempre me han mirado como si fuera lo más valioso de este mundo.

Y, sin embargo, no me basta solo con eso.
Para mí, el puente de Monet es hermoso por su profundidad, por el misterio que encierra la aparente voluptuosidad.
Es la eterna fotografía de un instante suspendido en el tiempo, destinado a permanecer desafiante por los siglos de los siglos.
Un instante que continúa su viaje en la sucesión de los días y las noches; para siempre puro, eterno, enamorado.

Es la luminosa belleza de nuestra existencia que requiere una nueva mirada para ser fielmente contemplada.

Sí, más allá de lo que ven nuestros ojos.
Allí, donde no existen las palabras.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Preguntas sin respuesta

Quisiera encontrar el mejor lugar donde reclinar la cabeza, aprender a vivir, para aprender a morir.
Solemos pensar que son realidades separadas tanto en el espacio como en el tiempo y, sin embargo, son las caras de una misma moneda: Vida y muerte; el todo y la nada; la luz y las tinieblas.

Cuando logramos comprender al menos un poco que somos mucho más que minúsculas gotas inertes de un océano sin final y sin principio, el valor que dicha moneda acuña aumenta tornándose agradable y seductor a nuestros ojos.

Luchamos por controlar aquello que ardientemente deseamos evitando aceptar una de las más importantes tareas, si no la única, en este mundo: unir en nosotros estos dos términos aparentemente contradictorios.

¿Qué es la vida? ¿Qué la muerte? ¿Por qué amamos una y aborrecemos la otra? ¿Existe la nada? ¿Dónde encontramos el todo? ¿Hay luz cuando solo brillan las tinieblas?

Demasiadas preguntas y muy pocas respuestas...pero creo que es mejor así. Si desapareciera todo signo de interrogación... ¿Llegaría a encontrarte? ¿Tendría el valor de dejar de buscar?
Yo ya he visto la verdad. Ahora debo atravesar el desierto que me aterra y que me engulle, seguir caminando para intentar desentrañar un misterio que trasciende todo lo que palpo, lo que oigo y lo que veo dentro de las sombras.

Debo luchar, dejarme ir. Creer que puedo seguir dando un paso tras otro.

La puerta ya está abierta.



viernes, 18 de noviembre de 2016

Sun

El suelo está frío. Puedo ver las sombras que fabricas con tus movimientos a través de la pequeña rendija de la puerta. Sé que quisieras romperla en mil pedazos destruyendo los pocos centímetros que nos separan...pero la verdad tiene una llave: el amor que respeta, y tú sabes lo mucho que me costó cerrar aquello que solo te pertenece a ti.

Las heridas sangran y esta vez no voy a tratar de taparlas. Gritan, porque desean tus manos y no las mías, torpes y orgullosas. Sin embargo, necesitan esperar. Esperar a que todo esté preparado, a que al menos sea un poco más digna de ti, de tu calor, de tus abrazos y tus besos.

A menudo pienso en el mundo y en el papel que quieres que tome en él, pero me es imposible no sentirme distante, ajena a su movimiento, a su incesante rotación. Sigo parada ante este muro construido de miedo y de dolor. 

Creía que era la única opción que quedaba para sobrevivir y mantenerme a flote: alejarme de aquello que me daba la vida...tú.

La historia está llena de estúpidas contradicciones. Nos creemos fuertes al tomar las decisiones más difíciles y arriesgadas dejando al margen a todos aquellos que intentan ayudarnos de una u otra manera, elevando peligrosamente nuestro más cruel egocentrismo hasta el límite de la locura, el sin sentido y la desesperación. Es entonces cuando reaparecen las llagas de nuestra debilidad, la lacra de una psicología minada por el agotamiento, la inseguridad y la impotencia.

El miedo a mostrarnos vulnerables nos paraliza, porque nos sentimos cobardes, extraños, alienados, faltos de vida y de verdad. Como queriendo impedir un desgarro aún mayor del que experimentamos, nos atrincheramos en lo más profundo del alma, donde ocurre lo inevitable: dejamos de luchar.

El mundo sigue girando mientras pienso que no es mío, que no me pertenece.
Es como si contemplara la tierra desde el rincón más alejado del universo, envuelta en una supernova a punto de explotar.
Todo es amenaza, engaño y desilusión cuando es interpretado por un corazón que descansa en las tinieblas.

Unos dicen que la materia oscura está formada por la interacción de partículas y antipartículas generadas en milésimas de segundo, destinadas a desintegrarse un instante después, creando a su alrededor una energía repulsiva asociada que condensa dentro de sí aquella fracción de universo.

Pero algunos afirman que esa materia no existe, que la expansión del universo puede llegar a explicarse entendiendo el comportamiento de la fuerza de la gravedad a grandes escalas...simplemente con un sencillo pero complejo cambio de perspectiva.

A veces, la oscuridad es tan negra que necesitamos justificarla de alguna manera, encerrarnos en los más complicados argumentos y destruir todo aquello que lo haga vacilar. Es entonces cuando tomamos la dirección equivocada, aunque notemos el peso de nuestras propias escamas en los ojos.
Lo que ocurre después...solo a ti te pertenece.

Puedo dudar de todo, pero no de la luz. El mundo brilla cuando por ella es iluminado.

With golden string
our universe was clothed in light.
Pulling at the seams,
our once barren world now brims with life,
that we may fall in love
every time we open up our eyes.
I guess space and time
takes violent things, angry things
and makes them kind.

We are the dust od dust.
We are the apple of God's eye.
We are infinite as the universe we hold inside.

Infinity times infinity.
Let there be light, let there be light, let me be right.

With golden string
our universe was brought to life,
that we may fall in love
every time we open up our eyes.





viernes, 11 de noviembre de 2016

Expiación

Hoy he sentido la necesidad imperiosa de escribir, de realizar el humilde proceso que comienza en el corazón y recorre el cuerpo de la pluma hasta finalizar en la sangre negra impresa sobre el papel.
¡Qué satisfacción! ¡Qué orgullo! El don me pertenece, como a tantos otros que disfrutaron y disfrutan de este misterioso placer de expiación desinteresada.
Y hoy mi confesión es de suma importancia: me acerco sigilosa, despacio y con cautela hacia la felicidad.

He descubierto su morada, su cueva oscura. Solo falta adentrarme un poco más, llegar hasta el final.
Ligeramente, como la suave niebla que acaricia los valles durante las cortas madrugadas, sorteo los rostros de aquellos que encuentro entre la multitud, comprendiendo que no soy más que una pequeña gota sumergida en el océano.

Ahí está: hermosa, única, irrepetible. Camino sin temor, porque la vida, mi vida, me espera de nuevo, impacientes las dos por retomar el viaje.